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| Artículo escrito por el Académico de la Real Academia Alfonso X El Sabio PEDANIA DE LA CARRASQUILLAEsta pedanía, cuyo nombre tiene un origen botánico, lugar donde abundan las carrasquillas. Como es natural, nuevamente recurro a la Bióloga Francisca María Alcázar Espín para que me dé los datos de este arbusto, que viene del arbusto Quercus coccifera (Coscoja, Chaparro, Carrasquilla, Coscoll, Garria), por ello observamos que existen dos pedanías con un mismo origen. La coscoja es un arbusto que se mantiene verde todo el año, no llega a los dos metros de altura, aunque a veces se puede convertir en un pequeño arbolillo de hasta cinco metros; suele ramificarse abundantemente desde la base, de tal forma que las ramas, de corteza lisa y cenicienta, se entrelazan a menudo haciéndola impenetrable. El fruto es una bellota amarga, mala de comer, pero a los jabalíes les encanta. Cría la cochinilla, cuya hembra globosa se desarrolla sobre las ramas de la coscoja, esta cochinilla (Kermes), se llama también grana de los tintes y se empleaba en época romana como colorante y de él deriva el color grana o carmesí (del árabe quermezí). En tiempos de la dominación romana, se cobraba a Hispania un crecido tributo anual de esta grana, que se solía recoger entre mayo y junio; se trataban con vinagre y a continuación se exponían al sol para matar y desecar las cochinillas antes de que se desarrollaran los huevos que portaban; este colorante era muy apreciado en Roma, y servia para teñir las túnicas de la púrpura mas exquisita, la “bistinata” que eran las que usaban los miembros del Senado romano. La madera es parecida a la de la encina, al ser de la misma familia botánica, y se ha empleado para hacer carbón menudo (cisco) de gran calidad calorífica. Las cortezas se usaban, como la mayoría de su especies, por su riqueza en taninos, en el curtido de cueros y en medicina como astringente. Las bellotas es el alimento de los jabalíes y de la cabra hispánica, al faltar las de las encinas. El crecimiento de los distintos caseríos que conforman la Carrasquilla , tuvo lugar con la explotación del las minas Edisson y Abundancia en el monte Capel. Los caseríos de la Carrasquilla son: Cortijo de los Guapos, Los Paulos, Los Mayas, Los Santeros, Casa Alta, La Cañada, La Vaquería, Los Parrillas, La Casilla, La Pola, Casas del Pintor y la Jabalina (el Llano y Mariquilla). En el cortijo de los Mayas, está la inscripción de la casa “ Esta casa se hizo por Lorente Alvarez en el año 1664” y actualmente es propiedad de Juana María Lorencio Abril, que la tiene perfectamente conservada, donde visitarla es un placer, o quizás sea la invitación de su propietaria a probar su arte culinario. El Cortijo de los Guapos, como se conoce actualmente, nace su nombre a finales del siglo XIX, con el auge de las minas Edisson y Abundancia, ya que en esta pedanía las mujeres siempre han sido muy guapas, como los jóvenes de las distintas pedanías iban a rondarlas, y sobre todo de Canara, los habitantes de la Carrasquilla se hartaron, de tantas visitas y en un fin de semana , les impidieron a entraran en la pedanía, diciendo “ a ver quien es el Guapo que pasa”, y estos se tuvieron que retirar contestándole “vaya guapos los de la cortijada”, y se quedó con este nombre. Siempre los toponimos tienen que ver con los oficios apellidos o motes de sus propietarios en todas las pedanías del municipio, siendo el caso más palpable en la Carrasquilla. La población de la Carrasquilla según el padrón de habitantes del año 2.000 es de 201 habitantes. Esta pedanía limita. Norte: Los Cambrones, Arroyo de Gilico y montículos a margen izquierda del camino de la Casa Alta. Los parajes más pintorescos de esta pedanía son: Parque Ecológico, Minas de Magnetita de Edisson y Abundancia ( existe un estudio detallado de la minería en Cehegín, por el que hace estas notas), Rendija, Fuentes del Pintor y Capel, el Encaramador grande y pequeño, La Albaidosa, El Acebuchal, Cordillera de la Oradada y Cabezos del Sacristán y Guardián. La Iglesia basada en un proyecto mío, y adaptada la fachada al estilo del padre fray Fermín María, está dedicada a la Virgen del Carmen, siendo inaugurada por Monseñor Azagra, quien tuvo la delicadeza de jugar con mi hijo Alfonso Angel, al fútbol, tras terminar todos los actos y festejos.
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