NOVEDADES
A NUESTRO QUERIDO ÁRBOL
26/4/2004
Te has ido como el último suspiro de la mañana, nos has dejado huérfanos y sin las suaves brisas que nos hacian sentir felices bajo tus ramas, con ese gran amor que sentíamos muchos hacia tí. Creo que treinta años son los que permaneciste aquí entre nosotros, en esta ciudad madre de las Maravillas. Ahora te has marchado, nos has dejado solos, y tan sólo tenemos un pequeño recuerdo de ti al ver parte de la cepa que quedó de tu tronco majéstuoso. Posiblemente ese único recuerdo que nos queda de ti pueda algún día volver a convertirse en lo que fuiste en este mundo, pero creo que eso ya será muy difícil.
El hombre es así amigo mío, lucha por subsistir y quiere ponerse por encima de todo. Tú, no podías hacer nada, estabas indefenso y tan sólo tus ramas podían defenderse con la ayuda del viento, pero ese día el viento no hizo acto de presencia ¡que lástima! te hubieras podido defender de tu agresor, pero ese mismo hombre te segó la vida de cuajo amputándote tus miembros que hacían de brazos y cortándote la vida.
Has quedado ahí, y así estarás no sé hasta cuando, pero la verdad que tú y solo tú sabías ver las cosas desde lo más alto y nos podías contemplar cada día desde lo mas alto de tu copa. Seguro que de nosotros pensarías una cosa, que creo que sería esta:

"Hormiguitas, verdaderamente soy el más alto de Cehegín y desde aquí arriba lo veo todo más bonito y veo pasar al hombre debajo mi como un ser al que solo busca conseguir y recoger para que nada le falte. Como árbol que soy tengo miedo, quizás ese hombre que solo construye y construye algún día venga a por mi a quitarme parte de mi vida y convertirme en parte de su morada con mi madera. ¡Dios mío! no puedo hacer nada, porque nací aquí y mis raíces se hicieron fuertes en este suelo de este bonito pueblo, pero ahora quiero huir y no puedo porque mis raíces se han hecho fuertes y forman parte de Cehegín".

Nuestro querido árbol ya no volverá a estar con nosotros, ya no volverá a ver al hombre Gran Vía arriba, Gran Vía abajo, ya no podrá contemplar a los que crecieron junto a él y se balánceaban en sus hermosas ramas. Se nos a ido para siempre.



<< Volver