| Murcia se "balcanizó" |
20/1/2005 |
Semanas atrás, un diario norteamericano, para hablar del llamado “Plan Ibarretxe”, utilizó un titular que venía a decir algo así como que España se balcanizaba. Días después, se publicó una encuesta de opinión en la que se reflejaba que Murcia era una de las regiones donde el sentimiento español estaba más arraigado. Hago estas dos puntualizaciones para conectarlas con un hecho lúdico que tuvo lugar el pasado sábado, 15 de enero, en el Auditorio “Víctor Villegas” de Murcia. Me refiero al concierto con el que Emir Kusturica & The No Smoking Orchestra deleitaron a todas las personas que se congregaron en dicho auditorio, entre ellas, Carmen y yo. Fue toda una gozada. Desde luego, si por los allí presentes fuese, no se respiraba, en absoluto, un ambiente de nacionalismo español; ni mucho menos de nacionalismo murciano: puro internacionalismo, si vale el término, es lo que percibíamos a nuestro alrededor. El espíritu musical de los Balcanes, mezclado con aires musicales de todo el Planeta, consiguió que Murcia se balcanizara, y lo hizo, de la forma más bella y cosmopolita que pueda existir: la música sigue siendo el mejor nexo de unión entre los pueblos, alegra las almas, emborrachándolas de alegría y ganas de vivir, ganas de compartir.
Cuando terminó el concierto, el azar quiso que Marine, una joven francesa que también asistió, y que deseaba volver a su lugar de residencia, Alicante, se dirigiese a nosotros envolviéndonos en una mágica confraternización. Su presencia, no hizo sino corroborar los bellos sentimientos que el concierto nos había despertado. Al día siguiente, marchó como llegó, con sigilo, sin aspavientos, dejando un rastro de energía vital en nuestros corazones.
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