Un Viernes cualquiera de un otoño cualquiera, sentado en un bar, pensando en lo que vas a hacer mañana, oyes que un amigo va a ir a coger guíscanos (que todo el mundo sabe que se llaman níscalos, pero seguimos llamándoles guíscanos). Y tu, que ya estás harto de que todos los sábados sean iguales decides que vas a hacer algo distinto y dices: Yo me apunto!. El caso es que te acuestas sintiéndote un poco más aventurero y decidido a iniciar un largo contacto con la naturaleza.

Suena el despertador a las 7 de la mañana y tu miras el reloj intentando acordarte porque leches tienes que madrugar hoy sábado. Ah! los guíscanos!!, y das un salto de la cama con la ilusion de pasar un bonito día de campo. Abres el armario, eliges una ropita comoda, un chandal por ejemplo y unos deportivos que no estén muy nuevos por si te ensucias algo. Ya estoy listo, piensas. Total, te vas al punto de reunion y te ves a tu amigo que parece Rambo, todo de verde y con unas botas que tu sólo habias visto en las pelis de nazis. Ande vas en chandal!!, te dice, y al oir esas palabras te viene al recuerdo las punzantes aliagas, las chaparras, la genista... pero disimulas y dices: Joer, pos al monte.

Te subes al coche y al poco rato de estar adentrandote en un camino empiezas a ver estupendos paisajes llenos de lustrosos pinares y te parece mentira que aun estés en Cehegín. Reflexionas un poco y te das cuenta de que no disfrutamos ni valoramos cosas que tenemos al alcance de la mano. LLegas al sitio y nada mas bajar te da un frío que te dan ganas de meterte corriendo otra vez al coche, menos mal que tu amigo traia una chaqueta de pana de sobra y con eso ya es otra cosa. Bueno, yo sólo vengo a pasearme, piensas para no crearte falsas expectativas mientras te adentras en el monte. A ver si encontramos una buena mancha!, te dice. Y a ti eso te recuerda al tio del anuncio del detergente en busca de un reto para su producto.

Al poco de estar caminando oyes que tu amigo saca una bolsa, te giras y ves como echa su primera pieza, lo mejor de todo es que la ha encontrado justo por donde tu acabas de pasar. Te vuelves a repetir que tu solo has venido a darte un paseo. Media hora más tarde, cuando tu amigo ya ha recogido todo pitufilandia, tu sigues con una mano en un bolsillo y la otra en un palo cochambroso que te has buscado para escarbar, no sabes donde usarlo, pero queda muy profesional. De pronto decides adentrarte un poco más entre las chaparras, sabiendo que las piernas te van a escocer bastante cuando te duches. Das tus primeros pasos y oyes un riudo extraño. A ver si va a haber algun puma por aquí, piensas.Y luego caes, ¿Un puma? ¿En Cehegín?... tengo que dejar de ver tantas peliculas americanas. Una vez dentro de la jungla de chaparras, ves unas preciosas setas, parecen las de los libros, y coges una para verla más de cerca. La tocas y está blandita, te parece muy gracioso y te imaginas a unos duendecillos viviendo dentro. Luego partes un trozo y miras como son por dentro, en realidad parecen esponjas. Cuando te cansas de juguetear la tiras y ves horrorizado como tus manos están totalmente teñidas de amarillo. Que asco!, piensas, ¿me moriré por esto?.. espero que no. Empiezas a tomarle odio a las setas y cuando menos te lo esperas, te parece ver algo en la distancia. Mientras te diriges hacia allí repasas mentalmente como son los guíscanos. Mm... naranja claro... sí, eso lo es, mm.. redondo.. sí, lo parece, con forma de copa.. sí también es así. Te arrodillas y lo cortas cuidadosamente. Te acuerdas de que la clave está en mirarle debajo, en esas especie de agallas que parece que sangran. Lo hueles y... huele a monte.. huele a tierra mojada... huele... huele.. a EXITO! Sí!, por fin has encontrado tu primer guíscano. Abres tu bolsa con todo el ruido posible para que tu amigo sepa que empieza tu racha de buena suerte. ¿Has encontrado algo?, te pregunta tu amigo. Sí!, uno bien hermoso, le contestas. Te sientes victorioso, y como sabes que donde hay uno puede haber mas, agudizas la vista hasta que casi te duele. Le das una vuelta a un pino, otra vuelta más, una ojeada a una chaparra cercana.. pero nada. Ha sido la suerte del principiante.

Cansado de dar vueltas al mismo sitio te alejas un poco y media hora después, un poco harto de no hacer nada oyes a tu amigo que dice, Eh! he encontrado un nido. Y tu piensas, jo! este está mas aburrido que yo y se entretiene molestando a los pájaros. Te acercas a ver lo que es y te lo encuentras en el mismo lugar donde tu encontraste tu única pieza delante de una familia entera de las codiciadas setas. ¿De donde han salido? te preguntas. Definitivamente te haces a la idea de que tu no vales para esto, y tu amigo, que quiere animarte te dice: Veo un bulto sospechoso. Tu te miras la bragueta, pensando que, claro, a esas horas tu normalmente estás acostado. Pero no se refiere a ti, apunta su vara hacia una chaparra cercana. Miras y miras, pero no consigues ver nada. Te acercas y vuelves a mirar y cuando ya estas a menos de medio metro ves un pedazito que se asoma entre las agujas de los pinos. No te puedes creer que tu amigo haya visto eso a diez metros de distancia. Con lo bueno que yo era jugando a ¿Donde está wally? y no consigo ver nada, piensas, puede que me esté haciendo viejo.

Acaba la jornada y ahí estás tu, con tu bolsa del supermercado "El madrugás" y una pareja de guíscanos mientra que tu colega tiene la bolsa llena. Te dice que hoy ha tenido suerte, pero sabes que es sólo para consolarte. Te montas en el coche y llegas al bar de costumbre para tomar la cervecita antes de comer. Charlas con tus amigos sobre como ha ido el día, te ries, bromeas y acabas dandole tus dos miserables guiscanos a tu amigo diciendo: Mañana voy a tu casa y los hacemos en un arroz. Así que despues de todo, no ha ido la cosa tan mal, piensas,.... puede que repita.

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